Artículo escrito por Pere Sbert ”FZero”

Cada vez que Intelligent Systems anuncia un nuevo Fire Emblem es motivo de celebración. Su capacidad para aunar una jugabilidad profunda y exigente, con historias épicas y emocionantes, y personajes carismáticos, hacen de esta saga una de las mejores, si no la mejor, en su género.

Sin embargo, si por algo se conoce a Fire Emblem es por una característica en concreto que tienen todos sus títulos, un elemento diferencial propio en el que fue pionera y que sus alumnos aventajados como Valkyrie Chronicles o Jean D’Arc (por poner algunos ejemplos) adoptaron como propios. Me refiero a la muerte permanente o permadeath (admitamos ya que no nos hemos esforzado demasiado acuñando este término).

Como seguro que ya sabes, la permadeath implica que si un personaje cae en combate su muerte es definitiva, es decir, que no vas a poder utilizarlo en posteriores batallas y tampoco aparecerá en las escenas y secuencias de vídeo posteriores, lo que significa que vas a perderte su parte de la historia y sus líneas de diálogo. 

En Fire Emblem esto es especialmente cruel por varios motivos: el primero es por el enorme carisma que tienen todos y cada uno de los personajes del juego, lo que hace que ver caer a cualquiera de ellos, sea el que sea, te estruje el corazón y te retuerza las entrañas a partes iguales. El segundo motivo es el nivel exigencia del juego en los niveles de dificultad altos, lo que implica que un simple error de cálculo, un despiste, o incluso la mala suerte, provocan el desastre.

Así que, ahora que he enmarcado la situación, ya podemos abordar el tema sobre el que quiero reflexionar en este texto ¿Realmente jugamos bien a Fire Emblem? 

Siempre que veo comentarios sobre esta saga, me llama la atención ver en que la gente, al perder un personaje en una partida, reinicia el juego para poder superarlo con todos los personajes, sin perder a nadie… pero me sorprende aún más que sigue haciéndose incluso cuando en las últimas entregas, el permadeth es opcional. La pregunta es obvia ¿Para qué narices accedes a jugar con la muerte permanente si reiniciando la batalla engañamos al sistema?, ¿No será que simplemente nos estamos engañando a nosotros mismos?

Que exista la posibilidad/amenaza de perder permanentemente a tus “solados” es una herramienta poderosísima para el juego, está ahí para provocar emociones: tensión, miedo a la muerte, ira, necesidad de venganza, la tristeza por la pérdida… Y lo curioso (y un poco triste) es que todo esto desaparece cuando reincidas la batalla.

Lo interesante de esta mecánica de juego es que, si haces de tripas corazón y sigues adelante sin resetear el juego, surgen historias únicas, una narrativa emergente que de otra forma no vas a poder experimentar: el sacrificio de un héroe que se queda atrás para entretener al enemigo mientras sus compañeros se retiran, un guerrero que ha perdido su hermano a manos de un general enemigo y que, por eso, cuando ese antagonista reaparece ardes en deseos de que sea él quien se enfrente a su peculiar Némesis y el protagonista del juego.

Son historias que se crean dentro de tu partida y que, de forma muy personal complementan y enriquecen, la trama del juego; es algo que el propio título busca. Por ese motivo en Fire Emblem puedes leer los historiales de todos los personajes, y por eso todos molan, para que te puedas montar tu propia película, para que un personaje poco importante para la trama, casi secundario, pueda ser un auténtico héroe y no sólo un “arquero de apoyo que llega a dos casillas”. Fire Emblem te invita y te ayuda con sus mecánicas a que juegues así, a que vivas tus propias historias dentro de un conflicto mangaanime, bélico-épico que desarrolla la trama.

Así que voy a hacerte la gran pregunta: ¿Tu juegas bien a Fire Emblem? Si tengo que ser sincero yo antes no lo hacía, pero en Awakening, por consejo de un amigo, empecé a no reiniciar las batallas cuando perdía un personaje y te aseguro la diferencia en la experiencia de juego es enorme.

Es duro, y la tentación de saber que simplemente apretando un botón puedes arreglar tus errores es demasiado grande… Pero hazme caso y resiste, de verdad que vale la pena, porque jugando así Fire Emblem alcanza una dimensión muy diferente y lo disfrutarás como jamás lo habrás hecho antes. Tienes mi palabra.