Reseña escrita por Pere Sbert ”FZero»

Seguramente muy pocos de los que leéis este texto conozcáis «El Secreto de Joey» una película que mi padre me llevó a ver cuando era pequeño. Lo cierto es que apenas tengo recuerdos sobre ella, pero la escena en la que Joey está hablando con el más allá con un teléfono de juguete de color rojo que se iluminaba, mientras se protegía de todo mal metiéndose bajo las sábanas de su cama, quedó grabada a fuego en mi mente.

Recuerdo también que esa película fue el detonante de una temporada en la que tuve mucho miedo por las noches, en las que suplicaba a mi madre que dejara encendida la luz de la entrada para no dormir totalmente a oscuras, a tener bien cerradas las puertas del armario de mi cuarto, y en las que dormía tapado, de la cabeza a los pies, con la sábana bajo la cual, me sentía a salvo.

Hace unos meses, en una cena con unos amigos en Madrid, me reencontré con esa película (gracias Oscar y Anastasia) y, haciendo de tripas corazón, me atreví a verla. Para mi asombro, no encontré ni un atisbo de ese miedo que me atenazó cuando tenía apenas cinco años. Ahora, pasados los cuarenta, vivo las mismas experiencias de otra forma, porque los niños, los adolescentes y los adultos interpretamos la realidad que nos rodea de forma muy diferente.

La premisa de Among the Sleep encaja como un guante en esta experiencia que os acabo de relatar, y es que el estudio noruego Krillbite Studios dio con un auténtico filón conceptual, innovador y absorbente: el de cómo la mente, aún a medio formar, de un niño pequeño percibe y interpreta el universo que lo rodea a merced de su desbocada imaginación, porque para un bebé de dos años, un entorno que para ti y para mí es poco más que cotidiano, puede ser un lugar aterrador.

Jugando en primera persona, Among the Sleep te pone en la piel de un bebé que, tras un feliz día en el que celebra su segundo cumpleaños, se despierta de un sobresalto en mitad de la noche por culpa de unos atronadores ruidos. Solo y asustado en tu habitación, con la única compañía de un osito de peluche, escapas de la cuna y, a oscuras, sales en busca de mamá.

Pero en la oscuridad de la noche, entre las sombras, hay algo que acecha, abre cajones, golpea los muebles, rompe objetos y deja rastros de barro en el suelo. Este terrorífico ente te busca y te persigue, por lo que solo puedes esconderte y huir todo lo rápido que tus pequeñitas piernas te permiten mientras buscas a mamá por una casa que se presenta como un entorno sorprendentemente desafiante para alguien que no levanta más de cuatro palmos del suelo. Among the Sleep basa su propuesta en hacerte sentir ese miedo tan primario que tuviste cuando eras pequeño/a y que yo ahora, veo que a veces siente mi hija.

Krillbite Studios dio con un auténtico filón conceptual, innovador y absorbente: la de cómo la mente, aún a medio formar, de un niño pequeño percibe y interpreta el universo que lo rodea, porque para un bebé de dos años, un entorno que para nosotros es poco menos que cotidiano, puede ser un lugar aterrador.

A pesar de sus muchas imperfecciones: la exploración es pobre, los puzles son facilones y repetitivos, la forma de manejar los momentos de terror es poco sutil abusando de jumpscares y el susto fácil, y el sigilo no consigue generar la sensación de indefensión y fragilidad que deberíamos sentir al meternos en los patucos de un bebé de dos años; Among the Sleep tiene destellos de brillantez.

El hecho de que el menú de pausa se recree con el niño tapándose los ojos simbolizando que con los ojos tapados nada malo puede pasarte; que al ponerte en la piel de un niño que no sabe leer, todos los textos que te encuentras no sean más que garabatos, el desafío que suponen cosas cotidianas (como las puertas cerradas cuyas manecillas, por tu altura, quedan fuera de tu alcance), el papel que juega el osito de peluche; y sobretodo la escena final, que tiene una carga emocional salvaje que te golpea en toda la cara y que, al menos a mí, y puede que sea porque soy padre, consiguió estremecerme.

Aunque Among the Sleep se aleja mucho de la excelencia, hay que aplaudir el logro de Krillbite de conseguir desarrollar un argumento sólido y una trama narrativa coherente que da verosimilitud a lo que sucede en el juego. Hay una razón y una explicación lógica y realista para el hecho poco probable de que un monstruo persiga a un niño por las habitaciones de una casa. Todo tiene que ver con la interpretación que la mente aún sin madurar de un bebé, hace de un conflicto doméstico desgraciadamente demasiado común en nuestros días, pero no por ello menos terrible y perturbador; un hecho que se hace totalmente evidente al final, pero sobre el cual encontrarás indicios durante todo el juego demostrando, una vez más, que los verdaderos monstruos no se encuentran en los cuentos para niños.

Te gustará si te gustó: Blair Witch, Firewatch, Observer
Idioma: Español

Duración: Entre 2 y 3 horas
PEGI 12

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Trailer de Among the Sleep