Reseña escrita por Pere Sbert ”FZero”

Diferente, sorprendentemente diferente, intencionalmente diferente, maravillosamente diferente… Eso es Halo 3: ODST y, aún así, rezuma esencia Halo por todos sus poros.

Es increíble lo mucho que el desorbitado éxito de determinadas fórmulas jugables durante la sexta generación de consolas ha pesado sobre los títulos a los que jugamos actualmente, parece como si se hubiesen sellado a sangre y fuego mecánicas jugables que hoy en día, nos encontramos una y otra vez cada vez que cogemos un mando. Por suerte, de tanto en cuanto aparece un título que experimenta, que arriesga. Ese es el caso de Halo 3: ODST que, como he dicho, es todo un señor Halo… Aunque sea un Halo diferente.

Halo: Combat Evolved hizo honor a su nombre y evolucionó los First Person Shooter en consola marcando el camino a seguir en el género, siendo todavía a día de hoy un referente en los juegos del género. Unos años después consolidó su propuesta con Halo 2, y la llevó al límite en Halo 3. Pero claro, el problema a la hora de hacer avanzar una saga con una trayectoria como esta es que llega un momento en el que es casi imposible pulir aún más la propuesta original.

Una opción habitual es hacer crecer el juego en escala, el clásico “lo mismo pero más y mejor” que, aunque puede suponer una mejora de la experiencia de juego per se, también supone gastar el último cartucho. ¿Cuál es el resultado de este proceso? La respuesta es simple: el estancamiento. 

Personalmente soy de esos que opinan que en Bungie se sentían secuestrados por Halo. Eran conscientes de que debían reinventar la saga, pero también sabían que los fans no les iban a dejar hacerlo. Así que, cuando “cedieron” a su criatura, fue casi más una huída hacia adelante, dejando un buen marrón a los chicos/as de 343 Industries que, todo sea dicho, consiguieron salir del paso de forma más que digna con Halo 4 y Halo 5… Pero mejor dejemos esta reflexión para otra entrada. 

Lo importante es que tras un casi perfecto Halo 3, Bungie estaba más acorralada que nunca. Sin embargo, encontró su ventana de oportunidad creando Halo 3: ODST, en el cual, aprovechando su condición de Spin Off, se atrevió a experimentar, implementando cambios reales en la franquicia por primera vez en diez años, manteniendo todo aquello que tenían que mantener para respetar la esencia de la saga, pero añadiendo también una miriada de nuevas ideas, bastante transgresoras si se me permite decirlo, que consiguen que ODST se sienta como un Halo, y a la vez sea algo completamente nuevo.

Lo cierto es que ODST me enamoró, y esto es así porque me pilló con la guardia baja, esperaba encontrarme uno de esos juegos “de relleno”, que existen sólo para estirar un poco más el chicle de una franquicia; la verdad es que no podía estar más equivocado.

El juego cuenta los acontecimientos que vive un escuadrón de soldados de ODST cuando, desembarcando en sus cápsulas de asalto planetario en la ciudad de Nueva Mombasa, son derribados por fuego antiaéreo, quedando dispersados y aislados los unos de los otros por toda la ciudad.

Con Halo 3: ODST, y aprovechando su condición de spin off, Bungie se atrevió a experimentar, implementando cambios reales en la franquicia por primera vez en diez años.

El principal protagonista, que para el jugador sirve de contrapunto a lo que supone controlar al Jefe Maestro, es el novato del equipo, con el que recorrerás la ciudad, infestada por El Pacto, en busca de pistas para localizar al resto del escuadrón con el que has perdido el contacto. En estas, llamémoslas misiones, toca recorrer en solitario la ciudad de Nueva Mombasa, explorándola como si de un mundo abierto en versión Lite se tratara y en la que incluso hay coleccionables en forma de registros (de texto y de voz) de supervivientes y refugiados por la guerra.

Por supuesto, en tus andaduras te verás envuelto en tiroteos, pero en Halo 3: ODST estarás siempre en desventaja con unas limitaciones realmente asfixiantes. Por que aquí no eres el Jefe Maestro, ni tan sólo un Spartan de segunda, aquí eres… eres… ¿Te acuerdas de todos esos soldados que solían morir a tu lado en las campañas anteriores, mientras tú ejercías el rol de portador de la muerte y la destrucción a las filas enemigas? Pues eres uno de esos soldados, y eso es algo que enseguida se hace evidente: tu escudo protege mucho menos, sin escudo mueres prácticamente de dos disparos, el ataque cuerpo a cuerpo es prácticamente inútil y la mayor parte de las armas son mucho menos efectivas que cuando las usaba Sierra 117. Además, por si fuera poco, la munición escasea… y mucho.

El resultado es que cualquier encontronazo con el enemigo es un auténtico reto, y si ves un Hunter… ¡Corre! Esta flagrante debilidad afianza la sensación de tensión y la necesidad de cautela a la hora de afrontar cualquier escaramuza, a la que demasiadas veces llegarás con poca vida, sangrando y las armas prácticamente descargadas. 

Ese cambio de tono en el juego es brutal, algo que también se reafirma en un cambio en la estética y ambientación a todos los niveles. Halo ODST sucede de noche, lo que hace que sea un título más mucho más oscuro y apagado. Atrás quedan los colores brillantes de los títulos anteriores, aquí dominan las sombras salpicadas por neones y luces parpadeantes.

La música también acompaña: la épica clásica de la saga brilla por su ausencia (excepto en el tramo final), dando paso a melodías más tranquilas, con bases de Jazz, que recuerdan mucho a las bandas sonoras de películas o series del cine negro más clásico

En Halo 3: ODST no eres el Jefe Maestro. ¿Te acuerdas de todos esos soldados que solían morir a tu lado en las campañas anteriores?… pues eres uno de esos soldados.

La sensación de desamparo es constante y lo embriaga todo, un todo que no ceja en su empeño de hacerte sentir que en ODST estás jodido; que estás solo…

…O quizá no tanto, porque cuando localizas el lugar donde ha tomado tierra alguno de tus hermanos de armas y encuentras varias pistas sobre lo sucedido, la perspectiva cambia y tomas el control de ese soldado, reviviendo, a modo de flashback, los acontecimientos que vivió tras estrellarse.

La variedad jugable que aporta esto es enorme, pues tanto la especialidad del soldado como la situación en la que se encontró determinan cómo vas a tener que jugar ese tramo del juego: puede que te encuentres controlando a un soldado de choque totalmente desarmado en una zona infestada de enemigos por lo que ser sigiloso es tu única oportunidad; o que, como francotirador, tengas que hacerte fuerte en una posición estratégica intentando eliminar un comandante enemigo y, de paso, abatir a cuantos enemigos puedas antes de caer. O bien, como el especialista en armas pesadas, tengas que destruir varios tanques enemigos.

Como te decía, Halo 3: ODST no es un Halo al uso. Su planteamiento es diferente, su ambientación y estética son más oscuras, su propuesta jugable es innovadora… y aún así es un Halo de pleno derecho, situándose a la altura de cualquiera de las entregas numeradas.

Pero si aún así, crees que vas a echar de menos la epicidad de la saga no tienes de qué preocuparte, porque los chicos/as de Bungie también pensaron en eso, y es que el tramo final es… ¿Sabes qué? Mejor juega Halo 3: ODST y averígualo tu mismo/a, te aseguro que no te arrepentirás.

Te gustará si te gustó: Cualquier Halo
Idioma: Español

Duración: Entre 6 y 8 horas
PEGI 1
6

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Trailer de Halo 3: ODST
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