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Para todo padre preocupado acerca de los juegos que juegan o quieren jugar sus hijos, una de las herramientas más útiles que tiene a su disposición es el Pan European Game Information, también conocido como PEGI.

Esta herramienta ofrece una clasificación en categorías tanto por edades (PEGI 3 para edades de 3 o más años, por ejemplo) o de descripción de contenido sobre el que hay que estar advertido, encontrándose entre ellas, las de Violencia, Lenguaje soez o Miedo entre otras.

Estas categorías fueron desarrolladas en 2003 por la Federación Europea de Software Interactivo(ISFE), sustituyendo a muchas clasificaciones nacionales, también basadas, la gran mayoría de ellas, en la edad recomendada.

Esta clasificación por rangos de edad se elaboran a partir de un cuestionario de contenido que determina en qué categoría cae cada videojuego, dependiendo de si en él aparece algún tipo de violencia física; si existe la utilización de un lenguaje inapropiado; si se trata de un contenido de miedo o sensible para jugadores más jóvenes; si hay desnudos o innuendos sexuales; la aparición explícita de drogas dentro del juego como alcohol, tabaco u otro tipo de sustancias reales o ficticias, entre otras.

Estas categorías en ningún momento hacen referencia a la dificultad que pueda tener el juego o al contenido narrativo del mismo, sino simplemente advierten sobre algunos aspectos formales que puedan resultar controvertidos o inapropiados a determinadas edades. 

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Esta es la clasificación por edades que hace el PEGI (en color) y la advertencia de contenidos (en blanco y negro)

Sin duda alguna, el código PEGI es una herramienta tremendamente útil para aquellos padres haciendo sus primeras aproximaciones al mundo del ocio digital, ya que permite saber de antemano si nuestro/a hijo/a va a encontrar dentro del juego con contenido inapropiado para su edad… lo cual está muy bien, si no fuera porque la rigidez estructural del código PEGI lo limita como herramienta, o lo que es lo mismo, fijarse sólo en el PEGI no es suficiente.

Como padres/madres tenemos que asumir la responsabilidad de ofrecer y asesorar a nuestros hijos con los mejores juegos que éstos “puedan alcanzar con la mano”, sin embargo hay algunos videojuegos que, a pesar de que su clasificación PEGI, deberían estar aún más altos en las estanterías; mientras que otros, clasificados como inapropiados para ciertas edades, realmente podrían recomendarse.

Para que un niño pueda disfrutar del juego, éste tiene que estar adecuado a su nivel madurativo. No todos los niños de 12 años son iguales ni tienen la misma sensibilidad al miedo, o comprenden las implicaciones que pueden tener determinados tipos de violencia. Los rangos de maduración, especialmente en cuestiones cognitivas y morales son relativamente amplios.

Por otro lado, las categorías del PEGI, en muchas ocasiones no se centran tanto en el contenido real como en los aspectos más superficiales. Podemos hablar de formas o expresiones de violencia implícita que, por su sutilidad, pueden pasar desapercibidos en un análisis superficial del juego. Además, juegos muy dispares en cuanto a contenido y a temática pueden entrar dentro de la misma categoría sin siquiera ahondar en las implicaciones que éstas tienen.

Halo Wars 2 y Brothers tienen exactamente la misma clasificación PEGI: +16 con advertencia sobre violencia. Basta ver la portada para darse cuenta que ambos juegos no son comparables

Un ejemplo que a mi parecer es bastante representativo es Dead or Alive: Xtreme Beach Volleyball, donde la clasificación PEGI patinó de todas las formas posibles. Si bien se trata de un juego de temática de Volleyball (y por ello la clasificación de PEGI +12), es uno de los iconos por antonomasia del videojuego con alto contenido erótico y prácticamente una apología al machismo en videojuegos.

Los que fueran sus predecesores en combate (La saga Dead or Alive) no se habían caracterizado precisamente por discreción en lo que a diseño femenino se refiere, pero en este Spin Off,se centra en ofrecer mujeres digitales de dimensiones desproporcionadas compitiendo por regalos y trajes de baño en la isla paradisíaca del campeón del torneo Dead or Alive.

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Las chicas de Dead or Alive Xtreeme Beach Volley en su versión más recatada. El PEGI lo clasifica como un juego +12.

Como podemos ver, el juego no deja de ser polémico en sus contenidos y no por ello en el Pan European Game Information piensan que se trata de un juego apto para chavales de 12 años.

Es por ello que el PEGI es útil pero también insuficiente. Es necesario estar bien informados, disfrutar de este ocio con responsabilidad e incluso sentarnos a jugar con nuestros hijos/as para saber a qué están jugando, orientarles para que puedan jugar propuestas acordes a su edad, y ¿porqué no? incluso compartir la experiencia del juego con ellos.

JUGAR (en mayúscula) a videojuegos no es sólo jugar, también es compartir y educar.

Sebastián Barceló
@sebargue

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