Parto de la base de que siempre he sido apasionado de los videojuegos, desde la época de Space Invaders hasta hoy, y he vivido la evolución y revolución de los mismos desde los años 80 más o menos (correcto, haciendo una rápida resta, tengo unos 21 años…x2).

He vivido en mis carnes la expansión de los salones recreativos y he disfrutado con la evolución natural (y sobre todo privilegiada) de jugar al Phoenix y sus “aguiluchos”,  Asteroids y su machacón sonido, el desesperante Pacman… para pasar a los zombies de Ghost And Goblins, los ninjas de Shinobi, la espada de fuego del Rastan… e ir descubriendo, con todavía algún grano en cara resquicio de la recién abandonada pubertad, las maravillas de las 3D con Tekken y sus combos, “hacer un trompo” en Sega Rally, y disparar como si no hubiera un mañana en The House of the Dead II mientras apostaba mis primeras cervezas con los colegas. Esa era la evolución natural de cualquier Gamer Jugón de máquinas recreativas.

relleno Pinballs in the 1970s (Photo by Charles Harbutt)

Los juegos que molaban eran los de las recreativas, los de los bares. Y punto.

Y dijeron los directivos que odiaban los salones recreativos: Vamos a hacer algo para que la gente juegue en casa.

Las máquinas recreativas de finales de los 80 molaban pero mucho, y la industria del entretenimiento que no era tonta (aunque con determinadas decisiones, a veces, lo parecía) comenzó a crear sistemas para jugar en casa. Los juegos que a su vez iban surgiendo junto con los diferentes ordenadores de 8 bits pues si, eran muy divertidos (salvo el “score 3020” que era más malo que un martes), e iban evolucionando progresivamente con mejores gráficos y mayor jugabilidad, ofreciendo además otras mecánicas de juego que no encontrabas en los salones.

Pero siempre tendías a compararlos con las máquinas arcade de las recreativas, siempre:

  • Este juego es muy parecido a… pero peor….
  • Es muy chulo pero en la recreativa va más rápido…
  • Si tuviera el mando de la recreativa en vez de esta castaña de Joystick…
  • ¿de quien fue la idea de poner el disparo arriba?
  • ¿Qué mierda de colores son estos? ¡¡Si solo hay 16!! Si en la máquina los gráficos son la caña…
  • Hoy no compro el Bollicao y las pelas las guardo para echar una partida al Kung Fu Master…

En las consolas ocurría algo muy parecido. Descartando la pionera Atari 2600 que era inferior, en los sistemas Sega Master System y NES la calidad de los juegos estaba justo en medio; por norma general eran mejores que los ordenadores de la época (como Spectrum, Amstrad o MSX) pero sin conseguir igualar a las recreativas salvo honrosas excepciones.

Siempre nos quedaba un “algo”, una especie de “no se que”, siempre encontrabas argumentos más o menos sólidos para considerar que los sistemas de hogar, tanto consolas como ordenadores, eran peor que las recreativas, y esos argumentos por nimios que fueran, servían como excusa para salir a fundir la paga al salón más cercano.

La referencia siempre era la máquina recreativa.

Y dijeron los directivos que odiaban los salones recreativos: Vamos a hacer algo para que la gente juegue en casa, pero mejor.

Entonces llegaron como un torbellino los 16 bits, entró la Sega Megadrive, la SuperNintendo y los ordenadores de 16bits como el Atari STe (sniff… mi Atari) o el Amiga 500 en los que ya la calidad gráfica y sonora prácticamente igualaba a los juegos de recreativa y hacía que jugar en casa fuera una experiencia similar a jugar en tu salón favorito. Pero aún existía un golpe de efecto a favor de los salones recreativos: Los juegos en 3D, con Sega y su sistema AM2  seguido muy de cerca por la tecnología de Namco. La tecnología 3D aún estaba muy verde en los equipos del hogar.

A pesar de que en casa disponías de prácticamente los mismos juegos que en los salones recreativos, seguía existiendo una extraña atracción que prácticamente te obligaba a ir a los recreativos como si de un ritual se tratara.

Tekken_1_Fiji

La excusa para fundir la asignación semanal ahora eran los juegos en 3D, pero había algo más.

Y dijeron los directivos que odiaban los salones recreativos: Echad a los directivos anteriores al foso, y vamos a hacer algo para que la gente juegue en casa, pero ahora si que si.

Y ahí que llegaron anunciados con bombo y platillo los 32 y 64 bits con consolas como Playstation o Nintendo 64, y los PC con aceleradoras gráficas (Voodoo o similar). Todos ellos permitían disfrutar de las 3D en los sistemas domésticos, superando incluso a las recreativas. Pero seguía pasando, seguías yendo a los salones recreativos, o a los bares y discobares a jugar a las recreativas. No lo podías evitar.

¿Que ocurría? Los juegos eran prácticamente iguales, e incluso mejores, y sin embargo seguías jugándote los cuartos con los amigos al TEKKEN, o al NBA JAM, o a tumbar la moto mientras trazabas una curva en el MANX TT y guiñabas un ojo a la rubia que nunca te hizo caso. (y después de verte hacer eso, menos aún).

Salón de los 90.jpg

Repartiendo leña en el Mortal Kombat…

Y dijeron los directivos que odiaban los salones recreativos: ¿¡Diablos! Pero aquí qué puñetas está pasando?

Es muy sencillo, no eran los juegos, era LA GENTE. Los salones recreativos no solo era un sitio donde jugar a “los marcianitos”, era un lugar donde quedar, un punto de encuentro, un espacio donde disfrutar y entablar amistades… y jugar a las recreativas con gente pululando alrededor, compartir los trucos, el competir con amigos, el ligar, echar los primeros cigarros, el socializar, esa, esa era la verdadera esencia de los salones y no los juegos, los juegos eran la excusa.

Si, en casa podías llevar a los amigos y echar unas partidas, pero no era lo mismo. En tu casa más de cuatro imberbes dando guerra, un solo mando o dos como mucho, tus hermanos estorbando y tu madre pidiendo ver la novela no era un planazo que digamos, y aparte, allí, nunca iba a estar aquella chica que te gustaba que veías jugar al Pacman en los recreativos (y si por un casual estaba, entonces te sobraban los amigos, los padres, la novela y hasta la videoconsola).

El conseguir acabar un juego es muy divertido, pero si además te ven hacerlo toda una caterva de preadolescentes ojipláticos, y en el récord puedes poner un enigmático AXL o similar proclamándolo a los cuatro vientos, la sensación de orgullo y satisfacción se multiplica, por digamos, ¿3.333.360? Y no te digo ya si ademas lo haces compitiendo contra tus amigos (la clave del éxito de Street Fighter y toda la almagama de Mortal Kombat, Tekken y similar) o jugando a pachas como en Golden Axe, Double Dragon o House of The Dead.

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La chica del Pacman viendo lo manta que eras jugando al Asteorids…

¿Y que dijeron los directivos que odiaban los salones recreativos?: A estas alturas nada, al ser japoneses se habían hecho el HaraKiri por incompetentes.

Yo creo, y es una opinión, que la evolución de los equipos domésticos y videoconsolas no “mató” los salones recreativos (aunque por supuesto si que los zancadilleó vilmente como Pepe pasado de cafés). Pero entonces… ¿que ocurrió?.

Pienso que el verdadero motivo de la desaparición de los recreativos fue por culpa (y también virtud) de la aparición de Internet. Internet abrió la posibilidad de jugar en red, de comunicarte con otras personas, de chatear, de ligotear… presentó otra forma de “socializar”. Los juegos se trasladaron al entorno virtual, pudiendo competir con tus amigos, con tus vecinos o con un señor de Murcia vestido de marinero. 

Al final un juego puede ser muy divertido, pero cuando la experiencia es compartida con terceros se convierte en una forma de relacionarse, de colaborar,  de competir, y la adicción se dispara. ¿Y que mejor forma que Internet para jugar online, desde la comodidad de tu casa, a cualquier hora, sin amigos gorrones pululando tu nevera… ?

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Dando caña a los colegas en Unreal Tournament.

Las “quedadas” con los amigos se transformaron en “ciberquedadas”, y el jugar al Unreal Tournament en una red local improvisada en el merendero del colega, llevando cada uno su ordenador de casa, o en un cibercafé, se simplificó jugando desde casa vía internet con tus amigos y gente de cualquier lugar del mundo. Todo el universo creado alrededor de los salones arcade se trasladó al ciberespacio, y entonces si, los recreativos vieron como su negocio ya tambaleante, se arrimaba peligrosamente a un abismo, empujado por cientos de hordas espartanas de modems a 56kb. 

La parte mala es que tuvieron que cerrar, lo bueno, es que esos locales dejaron de oler a sobaco preadolescente mezclado con tabaco; los salones comenzaron su extinción prácticamente a la vez que en los hogares se iba consolidando más conexiones a Internet. Y a partir de ahí comenzó otra época, un salto generacional que dispone de una tecnología infinitamente superior a la que disfrutamos nosotros, con formas de jugar diferente, múltiples sistemas y gráficos espectaculares, y con la inmersión en VR muy cerca.

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Este es el aspecto que tienen ahora esos templos del videojuego

¿Mejor? Seguro que si, el progreso tecnológico siempre es positivo, pero nunca se acercarán ni por asomo a la experiencia, recuerdos y sensaciones de jugar en un salón recreativo. Y si no es así, desmiéntemelo.

Antonio Hermoso
@NajeraRetrogames

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