La emulación en el mundillo de los videojuegos siempre es un tema polémico. El problema reside en puntos muy diferentes, dependiendo desde donde se enfoque, aunque el que nos interesa hoy es uno muy concreto: ¿está justificado el cobro de un dinero, muchas veces percibido como elevado, por unos videojuegos de hace ya más de dos décadas?

Obviamente, me estoy refiriendo a toda la pléyade de recursos que, si bien no han surgido con las últimas generaciones de consolas (pues ya existían anteriormente), han proliferado de manera exponencial en cuanto a cantidad y disponibilidad gracias a las plataformas para la adquisición de juegos en formato digital.

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Conocedoras del interés de los aficionados por rememorar o descubrir las antiguas joyas del pasado, las compañías han movido ficha, poniendo a su alcance multitud de títulos de tiempos ya remotos. Bien sea por cariño y nostalgia o bien por descubrimiento, lo retro ha llegado para quedarse en esta fórmula.

¿Por qué comenzaba diciendo entonces lo de que la emulación es un tema polémico?, la respuesta, al menos para mí, es bastante sencilla: una de las mayores quejas que tienen estos juegos digitales hoy en día es que son emulaciones por las que se cobra cuando todos sabemos que este mundillo está abierto a coste cero desde hace muchísimos años. No es objetivo de este artículo entrar en ello, pero sí presentaros una forma distinta de enfocar este asunto. Una forma que quizá se os haya pasado por alto o que algunos han dejado escapar por el momento pensando que “eran más de lo mismo, emulaciones a 5€”.

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Estoy hablando de la colección 3D Classics, que ha tenido dos vertientesen Nintendo 3DS: una más asociada a Nintendo, frecuentemente con juegos de NES reconvertidos, y otra más ligada a Sega, con exponentes de Mega Drive y la factoría arcade de la compañía, renacidos para la ocasión. De esta segunda línea es de la que quiero hablaros hoy, centrándome en tres ejemplos muy concretos que tengo el gusto de poseer: Gunstar Heroes, Sonic 1 y 2. Hay hasta una veintena de títulos que han pasado por dicha serie e incluso salió un recopilatorio en formato físico con una decena de ellos (Sega 3D Classics Collection).

¿Qué es lo que hace especial a estas versiones? ¿Por qué debería plantearme pagar 5€ por cada una de ellas si los juegos que contemplan me interesan?Hay diferentes motivos para que estos clasicazos no sean los mismos de antaño exactamente ni tampoco una emulación (por fiel que sea), pero quizá uno de los más llamativos tenga que ver con una característica de esta máquina: el efecto 3D. 

Vivir las primeras aventuras de Sonic desde un nuevo prisma, con un efecto tridimension albastante logrado (y que rivaliza con el de producciones “nuevas” para el catálogo de la portátil de Nintendo), es uno de los puntos fuertes de estos 3D Classics de Sega. Pasearnos por Green Hill con esta opción subida al máximo es toda una nueva experiencia. O rejugar las fases de bonus de Sonic 2 con nuevos ojos, más tridimensionales que nunca.

Una máquina se define por sus funciones, pero no siempre éstas son explotadas. Los 3D Classics cumplen con ese mínimo y, además, lo hacen de manera notable. Sólo por eso el viaje ya es algo distinto, ya es algo nuevo.

Pero la cosa, por supuesto, no se queda ahí. Todos los 3D Classics de Sega añaden diversas opciones en un menú, nuevo para la ocasión. Opciones que van desde el control por movimiento (¡por movimiento!) en After Burner II o Super Hang-On, hasta la posibilidad de usar el famoso spin dash de Sonic (abajo+cualquier botón) en la primera entrega de la saga, cuando realmente se introdujo por primera vez en Sonic 2. Eso no hay emulación que lo ofrezca, señores. Y la jugabilidad cambia tanto, que se sienten como experiencias que, si bien no son nuevas, sí tienen un sabor distinto al original, aunque nos lo conozcamos al dedillo.

Otro cambio jugable importante es la posibilidad de salvar la partida en cualquier momento, en todos ellos (si bien es cierto que esto cualquier emulador lo ofrece hoy en día).

Nadie dice que no puedas jugar como antaño a estos títulos, de un tirón y sin guardar. Pero es una pequeña muestra más de que la tecnología moderna y los tiempos que corren modulan lo clásico en estos casos: poder repetir las veces que quieras el mismo jefe final de Gunstar Heroes con la combinación de armas que te conviene no tiene precio. O sabiendo que esa partida no va a acabar en un Game Over después de media docena de duras fases, por un descuido. 

Quizá los jugadores más hardcore lo vean como algo innecesario, pero ayuda a transportar esos juegos, esas joyas, al público moderno, menos acostumbrado a las, demasiadas veces frustrantes, prácticas de los videojuegos de la generación de 16 bits..

Las versiones 3D Classics de estos mitos de Mega Drive son posiblemente las mejores ediciones que podéis coger a la hora de comprarlos en formato digital.

Además, como mínimo, siempre nos encontraremos el selector de versión entre la internacional y la japonesa. Cierto es que las diferencias entre una y otra no siempre van a ser evidentes, y menos para el público más generalista, pero es un detalle en los tiempos que corren poder elegir entre ambas. 

Otra característica también presente en cualquier juego de los citados y que sí gustará más a los entendidos en Mega Drive es la opción de elegir qué chip de sonido queremos que emule el juego: el de Mega Drive I o II. Por si no lo sabéis, no eran iguales y el de la primera versión de la bestia negra de Sega tiene mucha mejor fama en cuanto a calidad y limpieza de audio. Es bastante interesante que hayan añadido esta posibilidad y, desde luego, todo un guiño para los más aficionados a la máquina de Sega.

Siempre nos quedarán más opciones por exponer como, por ejemplo, la posibilidad de no perder todos los anillos en los Sonic o tener varios modos de disparo (puntual, sostenido…) en el Gunstar Heroes, por poner algunos ejemplos. Nunca acabaríamos de citarlas todas, pero debe quedar claro que, por 5€, te permiten configurar muchísimas cosas que no podrías en el juego base… y tampoco en emulaciones, no al menos de forma fácil.

Lo que os quiero decir con estos párrafos es que las versiones 3D Classics de estos mitos de Mega Drive son posiblemente las mejores ediciones que podéis coger a la hora de comprarlos en formato digital, también a nivel jugable, siempre que el control de 3DS o su pantalla pequeña no os supongan un problema (y aún así, eso posibilita el logrado efecto tridimensional). 

No se trata del enésimo sacacuartos de las compañías por viejas glorias en formato digital, no se trata de una emulación 1:1 sin ningún añadido. Son versiones fieles al original si las configuramos así, pero con tantas nuevas opciones y posibilidades disponibles, que abren un nuevo viaje para estas maravillas jugables.

No queda más que loar la iniciativa de Sega y M2 (los programadores, habituales de todo tipo de remasterizaciones de juegos añejos) y el buen hacer y tino que han tenido con estas ediciones. Han conseguido un buen ejemplo de lo que se puede hacer en este campo de traer viejas joyas a la palestra, manteniendo un precio (5€) idéntico al que se suele pedir por ellas en versiones idénticas a las originales.

Si te gustan After Burner II, Sonic, Streets of Rage, Gunstar Heroes… no veo los motivos por los que no querrías disfrutarlos bajo esta serie. Si no los conoces y te llaman, no encontarás mejor opción, especialmente en el terreno portátil, para vivirlos por primera vez con muchas características que hoy son casi obligatorias. Así sí da gusto comprar (o volver a comprar, como es mi caso) estas maravillas.

Mario Valera “M2Hero”
@M2Hero_es

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